domingo, 26 de abril de 2009

Hoy, tengo miedo... miedo de perderte, miedo de despertar y darme cuenta que nuestro idilio era tan solo un sueño, miedo de perder lo que he ganado... hoy... tengo miedo.

Pienso en cada instante de mi vida, cada instante de mi alegria, pero también cada instante de mi tristeza, esa tristeza que me tortura, que me obliga a buscar refugio en mi interior, en ese caparazón recubierto de dolor y resignación, ese caparazón negro que impide la entrada de los rayos del sol.

Y tu me preguntaras... ¿A que le temes? pues le temo a estar sin ti, le temo a los consejos que puedan pasar por sabios, pero que en su misterio escondan palabras de destrucción, le temo a la gente, porque cada uno piensa que puede llegar a ser una locura el amarte.

Locura que estoy dispuesto a afrontar, locura que quiero para mi, locura que me incita a escribir, a llenar mi alma de la poesia que tu inspiras. Anhelo esa locura... la deseo para mi, como deseo la luz de la luna en tu rostro.

Tan solo espero que esta vida que muchas veces ha sido mi rival, hoy no se interponga entre nosotros dos, como un desierto de lágrimas, el cual causa pena pasar, puesto que ni el más valiente de los hombres que han luchado en incontables batallas es capaz de soportar el llanto y los lamentos de aquellos que infortunadamente han caido en ese lugar.

Hoy, tengo miedo, porque rondan por mi mente miles de pensamientos, de futuros distintos, todo ellos sin ti, todos ellos con mi alma devastada, todos ellos grises.

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